¿Alguna vez han sentido que por más que se esfuercen, no lograrán conseguir la vida que quieren? Desde la infancia, el clasismo dicta quién merece qué. No es casualidad que en las aulas mejor equipadas los niños aprendan a ser líderes y en las más descuidadas se les enseña a obedecer. O que las urbanizaciones cerradas tengan parques y seguridad, mientras las zonas humildes lidian con calles rotas y transporte deficiente. Todo está estructurado para que la pobreza parezca el resultado inevitable de nuestras propias decisiones, y la riqueza un mérito obtenido exclusivo con esfuerzo. El clasismo es más que una desigualdad económica, es una brecha cultural y moral, dividiendo a las personas en "gente de bien" y "gente que no pertenece" . Se evidencia en miradas incómodas cuando alguien "fuera de lugar" ingresa a un restaurante lujoso; en el trato injusto que reciben algunos en tiendas de ropa cara por no aparentar riqueza, en los requisitos laborales impos...
En este blog analizaré las distintas problemáticas que se presentan en las comunidades humanas, con sus semejantes y su entorno.